Había leído la obra poética de Patxi Ezkiaga cuando le conocí personalmente, ya en su vejez. Por ello, nuestras reuniones en el colegio La Salle de Donostia, y, posteriormente, en su residencia de Irún, versaron siempre sobre literatura, tal y como indiqué en el epílogo “Lo nuestro” de la obra Blues bat bizitzari.
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